Hemos sabido caminar por la vida; nacimos con la facultad de respirar,
de pensar, de amar
y de odiar.
Dos polos son los que rigen el corazón de los hombres.
Dos extremos perpendiculares a la línea de la vida.
Amor y miedo.
Serenidad y preocupación.
Felicidad y tristeza.
Expectativa y realidad.
La mayoría de los humanos poseemos capacidades similares,
tenemos el mismo potencial, las mismas posibilidades de ser
y hacer.
El conflicto empieza cuando el ser es obligado a hacer,
cuando no se quiere proceder y no nos queda más que hacerlo.
Duele ver que uno no cambiará el paradigma.
Molesta vivir en una sociedad que nos insta a complacer a otros.
Desilusiona sentirse al borde del precipicio, sin opción a retirarse
y obligado a saltar
sin paracaídas,
sin nada que nos haga evitar el suelo,
sin saber cómo será detenida nuestra caída.
Hemos sabido caminar por la vida,
pero no siempre lo hemos hecho;
a algunos se nos ha obligado a correr
o a arrastrarnos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario