Ha vuelto a pasar.
Los residuos de aquellas cenizas las trajo de vuelta un mal sueño, un momento de guardia baja, de confianza errada.
La visión de ese pasado que por mucho tiempo quedó enterrado, se me materializó con todo y el sopor que en aquellos ayeres me enervaba.
Los pensé, los sentí, vi nuevamente los episodios en que cruzamos palabra y sentimiento.
No han cambiado mucho en mi memoria, aunque incluso en el mundo físico ya ni siquiera estén.
No tengo un sitio al que ir, no tengo un rincón al cual escapar.
Han venido varias noches seguidas para recalcar que su esencia se entrelazó con la mía
que una persona no puede alejarse de aquellas marcas dejadas en la memoria
y el corazón.
¿Qué habría pasado si siguieran aquí?
¿Qué tanto habría arruinado o beneficiado mi vida al elegir a uno, a otro?
Verme en esos espejos hipotéticos me aterró.
Si no se hubieran desvanecido en el pasado
no habría tenido la fuerza de voluntad
para escapar de ellos,
para evitar la red de desgracias que provocarían.
Tanta culpa y tanto insomnio
Por sentir alivio
de que ya no estén.
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