Capítulo 1: He llegado. No tengo una idea clara de dónde me encuentro, y sin embargo, obedezco las órdenes de mi biología que me llevan a cambiar a cada segundo.
Capítulo 2: Temo. ¿El mundo es tan amargo como yo lo saboreo? ¿Hay acaso momentos en que una sonrisa brote de mis labios como agua clara y bañe con su resplandor mis jóvenes y pálidas mejillas?
Capítulo 3: Caigo. Ruedo sin parar entre valiosas y esclarecedoras lecciones. Algunas me hacen llorar, otras, me dan un poco de luz dentro de mi propia oscuridad; suspiro. Siento que voy en picada, y sin embargo, no sé si temer o gozar.
Capítulo 4: El fondo. Tengo atadas en tobillos y muñecas unas pesadas y lastimosas cadenas. Lo peor es que tengo la llave atada al cuello y no me he percatado de que la movilidad, aunque limitada, me permitiría tomarla y ponerme en libertad.
Capítulo 5: Me he dado cuenta de que puedo tomar la llave.
No hay comentarios:
Publicar un comentario