No sé desde cuándo he visto esto. No sé si yo misma lo viví. Entiendo que hay gente que da vida a otra gente, y gente que quita el aliento en más de una forma. El mundo es un campo, campo florido, lleno de cosas bellas, cosas vivas, y cosas marchitas. ¿Algo vuelve de la muerte? Jamás. ¿Cosas ganan la batalla ante la agonía? Sí, y tú, querida amiga, fuiste una de ellas. Sabes de sobra que no entiendo cómo la gente pone en juego la tranquilidad de otros por sus propios intereses, por culpa de sus egoísmos e irresponsabilidades. Fuiste flor nacida del amor, fuiste bendición encarnada en la Tierra para dar consuelo y risas a más de uno. Y luego, fuiste el objeto de las injurias, la diversión de los tuyos. Tus pequeños pétalos fueron ennegreciéndose hasta casi darte por vencida. Pero no lo hiciste. Diste tu vida, guardando el último aliento para volverte fruto, para renacer bañada en dulce ámbar. Resurgiste de las cenizas. Y ahora inspiras, ahora das apoyo a quienes nos estamos marchitando, mostrándonos como hay que estar dispuestos a morir, antes de ver el sol, de nuevo, nacer en cada uno de nuestros horizontes.
:)
ResponderEliminar¡Gracias por comentar! Saludos :D
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar